
No podemos estar más de acuerdo con el análisis de María Pazos Morán, investigadora especializada en economía feminista y miembro de la PPiiNA.
La reforma de la Ley de Dependencia no solo resulta insuficiente para corregir los problemas estructurales del sistema de cuidados: los profundiza. Si no se transforma la estructura sobre la que se sostiene el modelo de cuidados, lo que se consigue es reforzarla.
En particular, convertir las prestaciones económicas por cuidados en el entorno familiar en un elemento estructural del sistema —cuando deberían ser una medida excepcional— supone un claro paso atrás. En lugar de avanzar hacia un modelo que garantice el derecho universal a recibir cuidados profesionales y favorezca la corresponsabilidad entre mujeres y hombres, se consolida un esquema que sigue descansando sobre el trabajo de cuidados no remunerado o precariamente remunerado de las mujeres.