
Existe un mito que afirma que “el permiso actual no permite la lactancia materna durante al menos los seis primeros meses, como recomienda la OMS”. Sin embargo, esta afirmación requiere algunas aclaraciones importantes.
La PPIINA considera que, aunque los permisos por nacimiento han avanzado, todavía presentan limitaciones para atender plenamente las necesidades de cuidado durante el primer año de vida.
La organización defiende un sistema que no solo permita 26 semanas de cuidado directo para la madre, sino que también garantice la corresponsabilidad entre progenitores. Ampliar los permisos únicamente para las madres supondría regresar a una situación de desigualdad previa a la reforma, con los perjuicios sociales y laborales que esto conllevaba.
Si bien la lactancia materna aporta beneficios inmunológicos, no hay evidencia concluyente de diferencias en el desarrollo atribuibles exclusivamente a la lactancia natural frente a la artificial. La decisión de amamantar, su duración y la combinación con otros tipos de alimentación dependen de las circunstancias personales, familiares y laborales de cada madre y bebé. Por ello, la PPIINA rechaza la culpabilización maternalista hacia quienes no amamantan, no lo hacen en exclusiva, no alcanzan los seis meses o adoptan formas de lactancia distintas a las consideradas normativas.
Además, la lactancia materna no tiene por qué finalizar con la reincorporación laboral. Si la madre lo desea, puede continuar dando el pecho fuera del horario de trabajo; el organismo suele adaptarse al nuevo ritmo tras un breve periodo de ajuste.
En la práctica, los recursos actuales —19 semanas de permiso por nacimiento, aproximadamente tres semanas de permiso acumulado de lactancia y alrededor de un mes de vacaciones— permiten alcanzar unas 26 semanas de cuidado directo, cerca de los seis meses recomendados. Esto asegura que la madre pueda cubrir ese periodo
inicial sin renunciar a la corresponsabilidad ni introducir desigualdades entre progenitores.
A partir de ese momento, la continuidad de la lactancia puede facilitarse mediante la participación activa del otro progenitor, que puede usar su parte aplazable del permiso sucesivamente. Además, las técnicas actuales de extracción y conservación de leche materna permiten compartir la alimentación del bebé y mantener la lactancia directa cuando el otro progenitor pueda acercar al bebé al lugar de trabajo de la madre.
En conclusión, gracias al uso corresponsable de los permisos, las posibilidades de mantener la lactancia materna exclusiva durante seis meses son significativamente mejores que antes de la equiparación de los permisos de maternidad y paternidad